Camagüey, entre el cielo y el abismo

Foto tomada de la Página de Facebook: La Hornilla

Definitivamente, Camagüey es un equipo de dos caras. Como si de una versión beisbolera del Dr. Jekyll y Mr. Hyde se tratara, los Toros pueden hacerte soñar con su mejor versión… para luego dejarte caer en picada, sin previo aviso, a la más cruel de las caídas.

Esa montaña rusa fue la que recorrieron esta semana durante la subserie frente al modesto conjunto de los Piratas de la Isla de la Juventud, un rival claramente inferior en nómina y rendimiento. Sin embargo, como tantas otras veces, la superioridad camagüeyana sobre el papel no se tradujo en el terreno de juego.


⚾ Martes de explosión ofensiva

Los martes parecen tener un efecto revitalizante sobre los bates agramontinos. Esta vez, con una ofensiva demoledora de 17 imparables y 15 carreras, el equipo respaldó con creces la labor del zurdo Rodolfo Sorís, quien se apuntó su primera victoria de la semana. Todo parecía indicar que sería una subserie cómoda.


🌊 Miércoles para el olvido

Pero al día siguiente, como si se tratara de otro equipo, el pitcheo colapsó por completo. En un segundo inning para el olvido, los filibusteros fabricaron siete anotaciones, y aunque la ofensiva camagüeyana reaccionó, no fue suficiente: derrota 9×8. Más allá de los errores desde el box, la dirección también cometió desaciertos que influyeron en el resultado final.


💥 Jueves de ilusión

El jueves regresó la ilusión. Con un supernocaut de 16-0 en solo cinco entradas, Camagüey volvió a mostrar su mejor versión y dejó la sensación de que, por fin, las aguas tomaban su nivel. Pero el equilibrio sigue siendo una deuda pendiente.


🧊 Sábado frío como el bateo

El sábado, la ofensiva más productiva del torneo fue maniatada por Yordanis García, un lanzador que llegó al juego con un PCL de 5.96 y oponentes bateándole .328. Aun así, caminó ocho entradas permitiendo solo cuatro hits, sin carreras, y colgando ceros en cada capítulo. La desconexión ofensiva fue tan evidente como frustrante.


⚖️ Domingo de contraste

En el juego del adiós, que definiría al ganador de la subserie, los bates camagüeyanos seguían dormidos. Solo en el quinto episodio, tras 14 entradas consecutivas sin anotar, lograron producir dos carreras. Otra vez, fue Rodolfo Sorís quien asumió la responsabilidad en el box, y aunque caminó con algo de suerte hasta el sexto capítulo, cumplió su labor. El relevo de Parraguez dejó mucho que desear, pero la ventaja se volvió insalvable para los Piratas, y con eso, Camagüey se llevó la subserie 3-2.



⚠️ Ganaron, sí… ¿pero convencieron?

Camagüey cumplió el objetivo mínimo: ganó la subserie. Pero lo hizo dejando una vez más sensaciones preocupantes. Un equipo con talento para pelear en la cima vuelve a sufrir más de la cuenta ante uno de los rivales más flojos del campeonato, que ya nos ha vencido en dos ocasiones esta temporada. Igual que Guantánamo, otro conjunto de balance pobre.

Esas derrotas, que muchos prefieren olvidar rápido, pueden pesar al final de la campaña, cuando cada victoria cuente. Lo más preocupante es la inconsistencia: Camagüey no logra hilar dos buenas actuaciones seguidas, y el pitcheo, en especial el relevo, continúa siendo su talón de Aquiles.


🛤️ Reto mayúsculo en Santiago

Con este ambiente de incertidumbre, la nave taurina parte hacia Santiago de Cuba, para enfrentar a uno de los conjuntos más sólidos del campeonato. Las Avispas son históricamente difíciles y esta temporada cuentan con una de las ofensivas más demoledoras del torneo.

Se espera que los peloteros ausentes en la gira anterior se reincorporen, lo que podría permitir armar una alineación más competitiva y estable.


🙏 Sin pronóstico, pero con esperanza

No me atrevo a hacer pronósticos.
Camagüey es un equipo con el don —o la condena— del mimetismo y la metamorfosis. Juega según el rival, según el día, según el humor del viento. Y por eso, desde hace un buen rato, no logra hilar dos triunfos consecutivos.

Solo queda esperar al próximo martes, encomendarse a los dioses del béisbol, y no perder la fe en que el conjunto finalmente encuentre equilibrio en todas sus líneas.
Si el talento que hay sobre el papel se alinea con una dirección efectiva desde el banquillo, este equipo aún puede ser mucho más que una cara bonita… o una decepción constante.


Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *