Voy a ser sincero, sin compromisos ni tapujos. Mientras el equipo Camagüey no tenga una rotación establecida de al menos cuatro abridores, olvídense de ganar una subserie más. Es un hecho evidente y doloroso. ¿Cuánto más vamos a seguir con este ciclo de ineficiencia? Un picheo de relevo que no logra sacar ni un solo out es inaceptable. Honestamente, deberían darle de baja a la gran mayoría de esos lanzadores, porque lo que hemos visto es una vergüenza.
No se puede seguir así, con entradas perdidas y rendimientos por los suelos. Los aficionados no merecemos esto. Necesitamos cambios drásticos y urgentes. Es hora de que los directivos abran los ojos y se den cuenta de que el camino actual no lleva a ninguna parte. La falta de una estrategia clara y contundente en la rotación de abridores es una receta para el desastre, y ya lo estamos viviendo.
Si el equipo quiere competir, si realmente aspiran a algo más que ser el hazmerreír de la liga, deben sentarse y replantear su enfoque. Basta de excusas. ¡Necesitamos acción, y la necesitamos ya!






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